La red es un mundo completo y totalmente diferente al
mundo que hemos conocido desde siempre. Es un mundo en el que lo tangible pasa
a ser virtual, en el que es posible subir, bajar, rotar, cambiar, mover, pausar
etc.
Cuando era pequeña y había empezado a involucrarme en ese
nuevo mundo, no me costó mucho aprender de él, incluso hoy sigo interesada en
no salir de ese mundo, me refiero a la
doble vida que puede llevarse estando en el mundo real y en el mundo virtual.
Todos los días aprendo una nueva vía, una nueva herramienta y una nueva forma
de plasmar un pedazo mi vida ahí en ese intangible espacio.
En mis inicios en la red, era absolutamente inconsciente
de infinidad de detalles, detalles que ni mis padres sabían, nadie sabía… o por
lo menos personas cercanas a mí no sabían nada. Por lo mismo no había una
instrucción para el manejo de la herramienta, así que yo navegaba como
quisiera, donde quisiera, hice parte de un chat llamado “Latinchat” y ni sabía
cómo funcionaba ni con quién hablaba.
Pero con el paso del tiempo y un poco más de información en mi familia, ya escuchaba comentarios como “Laura, tenga cuidado que usted no sabe lo terrible que puede pasarle por internet”, pero yo pues hacía caso omiso a ello y seguía explorando “libre”, me inventé algunos perfiles porque veía que nadie me veía, nadie me regañaba, que podía escribir todo lo que mi subconsciente quisiera y nadie me iba a señalar porque al fin y al cabo nadie sabía quién era.
Pero con el paso del tiempo y un poco más de información en mi familia, ya escuchaba comentarios como “Laura, tenga cuidado que usted no sabe lo terrible que puede pasarle por internet”, pero yo pues hacía caso omiso a ello y seguía explorando “libre”, me inventé algunos perfiles porque veía que nadie me veía, nadie me regañaba, que podía escribir todo lo que mi subconsciente quisiera y nadie me iba a señalar porque al fin y al cabo nadie sabía quién era.
Luego dejé de verle sentido a aquellos perfiles y a eso
de chatear con gente “X”, gente que ni me aportaba realmente. Y me dediqué a
usar la red como punto de información, un sitio en el que encontraba lo que
quería y, me sorprendía el hecho de teclear una sola palabra en un buscador y
ver la cantidad de definiciones y/o respuestas relacionadas con esa palabrita.
Surgió de un momento a otro en mi vida y en la de mis
amigos un fenómeno enorme, una cosa extraña que permitía ver la vida de muchos
como yo, pero ahora sí más próximo a la realidad, es decir, ya eran más los que
se exponían ante el mundo como realmente eran, que los que tenían 2 o más
perfiles falsos.
Me costó entenderlo un poco, y jamás me pregunté qué tan
factible era crear una cuenta y tener mi vida a disposición de otros, pero con
todo y dificultad para comprenderlo, me aventé y lo creé sin pensar en nada.
Ese era mi perfil y nadie me lo podía quitar. Ahí yo publicaba lo que yo quería
pero ahora sí como Laura Cristina, no como “X”. Luego fui viendo que era bien
interesante pertenecer a tal fenómeno, debido a que mis amigos hablaban de
nuestros perfiles, publicaban fotos de todos y otros tenían derecho a opinar
acerca de todo lo que hacíamos y que evidenciábamos en tal red social. El ver
que eres uno más dentro del clan, ese estatus social y demás. Luego conocí la
famosa frase “Si no estás en facebook, no existes” y bueno… preferí existir en
facebook y en el mundo real obviamente también.
Me dediqué a subir y subir fotografías de todo tipo y de
cada evento en el que estaba. Escribía todo lo que me interesaba, criticaba lo
que no me gustaba, publicaba videos musicales que dieran fe de lo que prefería
etc. Pero luego entendí otras cosas, fui más allá de lo social y de lo bien que
se sentía que mi vida le “interesara a otros” así fuera sólo mi vida virtual.
Supe que todo lo que subía a facebook era de facebook,
supe que cada publicación era relevante para personas que lo que hacían era
identificar públicos y con ellos sus respectivas necesidades para proceder al
“bombardeo” de publicidades, supe que tanto yo como el resto de mi círculo y
demás, hacíamos parte de una inmensa y poderosa base datos y que todo, absolutamente
todo de lo que yo creí que era sólo mio, era realmente de otro u otros a
quienes ni conocía.
Desde ese momento entendí que “de eso tan bueno no dan
tanto” y que de muchísimas formas facebook y quienes están detrás de semejante
fenómenos se están beneficiando y lo harán por mucho tiempo sin piedad de
ninguno de sus usuarios, porque está claro que todos tenemos que pagar un
precio por tan útil servicio, y pues es evidente que un día sin más ni más,
facebook se transformará en otra cosa o peor aún, desaparecerá. ¿Qué pasará
entonces con nosotros, con la información depositada? ¿Qué sabe facebook que
sus usuarios no?


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