martes, 2 de octubre de 2012

Informe - La revolución virtual (El precio de lo gratuito – Libertad en la red)


La red es un mundo completo y totalmente diferente al mundo que hemos conocido desde siempre. Es un mundo en el que lo tangible pasa a ser virtual, en el que es posible subir, bajar, rotar, cambiar, mover, pausar etc.

Cuando era pequeña y había empezado a involucrarme en ese nuevo mundo, no me costó mucho aprender de él, incluso hoy sigo interesada en no salir de ese mundo,  me refiero a la doble vida que puede llevarse estando en el mundo real y en el mundo virtual. Todos los días aprendo una nueva vía, una nueva herramienta y una nueva forma de plasmar un pedazo mi vida ahí en ese intangible espacio.

En mis inicios en la red, era absolutamente inconsciente de infinidad de detalles, detalles que ni mis padres sabían, nadie sabía… o por lo menos personas cercanas a mí no sabían nada. Por lo mismo no había una instrucción para el manejo de la herramienta, así que yo navegaba como quisiera, donde quisiera, hice parte de un chat llamado “Latinchat” y ni sabía cómo funcionaba ni con quién hablaba.
Pero con el paso del tiempo y un poco más de información en mi familia, ya escuchaba comentarios como “Laura, tenga cuidado que usted no sabe lo terrible que puede pasarle por internet”, pero yo pues hacía caso omiso a ello y seguía explorando “libre”, me inventé algunos perfiles porque veía que nadie me veía, nadie me regañaba, que podía escribir todo lo que mi subconsciente quisiera y nadie me iba a señalar porque al fin y al cabo nadie sabía quién era.


Luego dejé de verle sentido a aquellos perfiles y a eso de chatear con gente “X”, gente que ni me aportaba realmente. Y me dediqué a usar la red como punto de información, un sitio en el que encontraba lo que quería y, me sorprendía el hecho de teclear una sola palabra en un buscador y ver la cantidad de definiciones y/o respuestas relacionadas con esa palabrita.
Surgió de un momento a otro en mi vida y en la de mis amigos un fenómeno enorme, una cosa extraña que permitía ver la vida de muchos como yo, pero ahora sí más próximo a la realidad, es decir, ya eran más los que se exponían ante el mundo como realmente eran, que los que tenían 2 o más perfiles falsos.

Me costó entenderlo un poco, y jamás me pregunté qué tan factible era crear una cuenta y tener mi vida a disposición de otros, pero con todo y dificultad para comprenderlo, me aventé y lo creé sin pensar en nada. Ese era mi perfil y nadie me lo podía quitar. Ahí yo publicaba lo que yo quería pero ahora sí como Laura Cristina, no como “X”. Luego fui viendo que era bien interesante pertenecer a tal fenómeno, debido a que mis amigos hablaban de nuestros perfiles, publicaban fotos de todos y otros tenían derecho a opinar acerca de todo lo que hacíamos y que evidenciábamos en tal red social. El ver que eres uno más dentro del clan, ese estatus social y demás. Luego conocí la famosa frase “Si no estás en facebook, no existes” y bueno… preferí existir en facebook y en el mundo real obviamente también.

Me dediqué a subir y subir fotografías de todo tipo y de cada evento en el que estaba. Escribía todo lo que me interesaba, criticaba lo que no me gustaba, publicaba videos musicales que dieran fe de lo que prefería etc. Pero luego entendí otras cosas, fui más allá de lo social y de lo bien que se sentía que mi vida le “interesara a otros” así fuera sólo mi vida virtual.
Supe que todo lo que subía a facebook era de facebook, supe que cada publicación era relevante para personas que lo que hacían era identificar públicos y con ellos sus respectivas necesidades para proceder al “bombardeo” de publicidades, supe que tanto yo como el resto de mi círculo y demás, hacíamos parte de una inmensa y poderosa base datos y que todo, absolutamente todo de lo que yo creí que era sólo mio, era realmente de otro u otros a quienes ni conocía.

Desde ese momento entendí que “de eso tan bueno no dan tanto” y que de muchísimas formas facebook y quienes están detrás de semejante fenómenos se están beneficiando y lo harán por mucho tiempo sin piedad de ninguno de sus usuarios, porque está claro que todos tenemos que pagar un precio por tan útil servicio, y pues es evidente que un día sin más ni más, facebook se transformará en otra cosa o peor aún, desaparecerá. ¿Qué pasará entonces con nosotros, con la información depositada? ¿Qué sabe facebook que sus usuarios no? 

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